viernes, 10 de marzo de 2023

El nacimiento de un hijo: La dulce espera de una madre.




“Naciste en mi mente, me despertaste el corazón y en mi vientre veniste a hacer palpable esa ilusión. “ (Memoria de una paciente).

Esperar a que esté listo, a que esté preparado para llegar, que su cuerpo se forme para que pueda nacer, sin permitir que el tiempo pueda derrotar, sin prisa y sin desesperación. Esperar es una forma de maternar, de irse convirtiendo en padre o madre, de darle un lugar a l hijo que vendrá y que hora ya está preparándose para salir, que no solo se alberga en el cuerpo de su madre y se alimenta de su sangre y sus nutrientes, sino también de sus fantasías, sus miedos, su alegrías, sus temores, que se va haciendo un lugar y muestra signos de vitalidad…

Esperar a un bebé al que se le ha pensado, imaginado, del que ya se habla, por el que ya se pregunta, un bebé que viene a ser un acontecimiento porque se inaugura una nueva vida y una nueva familia, es desde entonces que  un niño necesita tiempo y un espacio adecuado para crecer y desarrollarse, sin la premura de vivir , es desde entonces que saber y poder esperar pacientemente a que esté listo es una muestra de amor materno.

Es una paradoja de la maternidad: en la espera del embarazo, el niño solo puede estar en el mundo a través de la madre, pero aún no está en el mundo como sujeto. La madre espera a quien ya lleva consigo, sin saber quién es y sin saber cómo es, sin haberlo visto nunca. La espera de la madre es una espera sin precedentes que ni siquiera las máquinas de la ciencia pueden reducir: el encuentro con un hijo es un encuentro con un absoluto que es incomparable, que no puede ser confundido con nadie más; existencia irrepetible que no encuentra analogía alguna de sí misma en el mundo, trascendencia, vida nueva, vida que viene al mundo como algo insustituible, inimitable, combinación singular de necesidad y libertad, irreproducible, perpetua y radicalmente vida de un «hijo único».(Masssimo Recalcati. Las manos de la madre).

Pensar en el embarazo, es detenerse a esperar, mirar, vivir la modificación y acondicionamientos que requiere una vida para poder surgir, se modifica  el cuerpo de la mujer, pero no solo el físico que sin duda tiene muchos cambios, pues una nueva vida necesita sus condiciones, no son únicamente las hormonas, también es el inconsciente, la imágen corporal se ve afectada significativamente, la vida de la mujer adquiere cambios en sus actividades, en su manera de estár consigo misma, con la pareja y en su contexto, el mundo interno ha tenido un impacto lo suficientemente importante y significativo para empezar a tener cambios y alteraciones.

“No había podido dormir, aunque ha sido hermoso, siento que mi cuerpo no me pertenece y al mismo tiempo sí”, “me da miedo no poder reconocerme después, por eso escribí en un cuaderno todo lo que no quiero olvidar, lo que me gusta, lo que me caracteriza”, decía mi paciente. Sin duda hay preocupación, miedos y fantasías concentradas en preguntas de ¿Cómo será ése bebé? ¿Cómo seré como madre? ¿ cómo me sentiré conmigo misma y con la vida que he engendrado cuando nazca? Aquí las dudas empiezan a tener lugar como una preocupación, pero también son una apertura y es importante más que apaciguar la preocupación propiciar la construcción, que esa mujer empiece a construir su propia maternidad, que vaya preparando un lugar y tomando un espacio como madre, lo cual también será parte de las modificaciones de su identidad y de su nueva vinculación con el mundo.

Durante el embarazo, a medida que su cuerpo se encarga de la formación física del feto, la mente se encargará de la formación de la idea de la madre en que se va a convertir. Al mismo tiempo comenzara a construir la imagen mental de cómo cree que será él bebe. De alguna manera se van produciendo tres embarazos que se van desarrollando simultáneamente: El feto físico que se desarrolla en la matriz, la actitud de maternidad que se desarrolla en la psique y el bebe imaginado que toma forma en la mente. (El nacimiento de una madre)

No reconocer el propio cuerpo, no reconocerse a sí misma, sentir esa extrañeza que a veces se agudiza y otras se logra acomodarse, ya no se está siendo igual que antes, lo infantil hace retorno y no se va hasta hacerse escuchar, las angustias más que reprimirlas habrá que darles un lugar, inaugurar preguntas y elaborar el conflicto.

El embarazo no es por completo la  maternidad, pero si es la puerta de entrada a ella, pues ésta se va preparando y construyéndo, no se sabe ser madre, no hay instinto, hay deseo de querer cuidar a otro y ver por su bienestar. El embarazo es un estado antes de la maternidad y un  túnel de preguntas e incertidumbre, pero es la pregunta y el conflicto lo que van inaugurando una maternidad, ahí es donde va naciendo una madre. El conflicto interno está también de la mano con el deseo, lo que propicia establecerse en un nuevo lugar, creando las condiciones adecuadas, entonces, el conflicto es una ola que hay que tomar para poder desarrollar algo, en este caso una maternidad.

Es la espera de la madre la que prepara su lugar en el mundo a quien está ya en el mundo sin estarlo aún. No ha nacido todavía el hijo, y ya se decide su nombre, se le prepara la habitación y la cuna donde se le colocará. La espera es una interpretación de la ausencia del hijo, aún custodiado en el útero, a la luz del deseo. Se trata de una auténtica vigilia. Lo contrario a la agitación atareada que impulsa nuestro estar en el mundo cotidiano. (Massimo Recalcati, Las manos de la madre). 

¿Y cómo espera una madre? En la manera de esperar está también construyéndose un vínculo con el hijo, la relación con él va mediada de acuerdo a la manera en que a éste se le desea conocer y se le percibe desde las entrañas del vientre, se despierta la ternura y la alegría, ya se le siente como un hijo, no es un extraño porque se le va dando un nombre el cual unifica todo lo es ya ese niño, además le da una identidad y un lugar. Quien nombra ya a ese niño le da forma y se le invita a la vida.

Hay una constante ambivalencia de emociones, felicidad por la llegada del nuevo bebé y al mismo tiempo una nostalgia y tristeza  por lo que se habrá que despedir, un cuerpo, una identidad, un trabajo, los amigos, la vida anterior. El devenir imaginario transita entre la pérdida y el hallazgo, un cuerpo en constante transformación y otro cuerpo que fabrica  incansablemente, que ya le demanda y también le produce alegrías e incomodidades, pues un bebé no es un ser del todo pasivo, se mueve y demuestra actividad en el útero.

Un bebé está formado, una madre está estableciendo también, ¿se está completamente preparada para ser madre? Quizá no, es algo que continuará en construcción, lo que es cierto es que ya hay un hijo y alguien que lo espera con alegría para tomarlo en brazos y reconocerlo, conectar con el  y cuidarlo, eso ya da lugar a ser mamá.

El nacimiento de un niño no es solo la llegada al mundo de alguien a quien esperábamos ver la cara, de alguien que esperábamos acoger en nuestros brazos. Junto a la vida del hijo viene de nuevo a la vida el mundo también. La espera de la mujer abre la posibilidad de que salga a la luz otro mundo que encuentra su expresión encarnada en la vida nueva de su hijo. En este sentido, el regalo de la vida es un don que hace que el mundo vuelva a empezar. Entre el mundo de antes y el mundo de ahora ha tenido lugar el nacimiento del hijo y este nacimiento no solo ha cambiado la vida de una pareja, de una madre y de un padre, sino la propia faz del mundo, ha vuelto a poner en marcha el mundo. Indudablemente, el mundo sigue siendo, por un lado, el mismo de antes, pero por otro lado ya no podrá volver a ser el de antes. (Massimo Recalcati. Las manos de la madre).

El parto es el final del embarazo, al que la sociedad, médicos, familia están atentos, para lo psíquico es un momento de delimitación entre la mujer y el bebe, el miedo al parto aunque intenta ser domado con insistencia o sugestión,  pero de manera inconsciente se pone en juego el miedo a ser madre y toma forma en el discurso: miedo a perder el niño al dar a luz,  una frontera obligada a cruzar para ahora transitar el post parto. 

Decía una paciente: “Tengo miedo de que no conecte con ella como lo hemos hecho estos últimos meses adentro de mi”, “si inducen el parto, me da nostalgia porque entonces siento que la estoy desalojando”.

Un miedo latente a parir se hace presente, ¿Pues qué signa el parto? Parir signa separar dos cuerpos, el del bebé y la madre, en donde lo que quedará es un vientre desalojado, ya no habrá bebé y la ilusión de ser uno solo queda rota, ahora lo que hay es una realidad, la de a ser madre, tener un bebé en brazos que demanda mirada, atenciones y cuidados, se solicita vinculo, la madre creadora del concepto de necesidad y no es que vea al hijo e falta sino que es capaz de lograr identificación tal que propicia comprender lo que al bebe le sucede. 

Así como lo expresaba mi paciente: “Me mude de casa y siento que también me estoy mudando de cuerpo, así como mi departamento quedo vacío, mi bebe saldrá y mi vientre quedara sin nadie”. Entre mudanzas, maletas y una nueva casa esta una madre que ahora tiene en sus brazos a su bebe, con una vida y casa nueva, un cuerpo apenas recuperándose así es como ahora hay que atravesar un post parto.

¿Hay depresión post parto? Pocas veces se habla de ésto o bien se alude con idealizaciones sociales y culturales, faltas de empatía y acompañamiento como: “Deberías estar feliz, tienes a tu bebe”, “Estas demasiado emotiva”, entre otras, que caen nuevamente en una maternidad rosa e idealizada, no real, lo cual conviene despejar…

 En la depresión post parto, la mujer parida, quizá no desea ese estado anterior del embarazo que habrá sido cómodo o no, en muchas ocasiones hay culpa por no haber estado a la altura del imperativo social, habrá que cuestionar ¿Qué tan alienada se esté a lo que los demás quieren de mí?... Por eso es que el post parto se vincula más que con el bienestar perdido, con la conflictiva y modificación de ¿Cómo ahora se relacionará esa mujer siendo madre con el mundo? Los amigos, espacios sociales, el trabajo, la casa, la pareja. Como anteriormente lo mencionaba, ante el hecho de confirmar el embarazo lo que se modifica es el vínculo, la manera en que esa mujer se relacionara a partir de ahí con su entorno y la pregunta que salta es ¿y ahora cómo voy a hacer con el trabajo?, "Quizá ya no pueda ir con las amigas".

Comentaba mi paciente: “Me doy cuenta que ya son las últimas veces que mi esposo y yo estamos solos, quien sabe hasta cuando volvamos a ser solo él y yo sin nuestra hija, pero aunque ella no estuviera físicamente estará en nuestros pensamientos.”

¿Cómo incorporarse nuevamente al mundo? ¿Cómo hacerse un lugar otra vez? Madres que han dejado su trabajo, las amigas que antes se tenían se alejaron, otras ya no están, una misma reconsidero seguir frecuentando o no  a alguien ¿Quién quisiera escuchar lo que le pasa ahora a una reciente madre y sus actuales preocupaciones y su nueva vida? El mundo ya no es igual, esa mujer experimenta la soledad y al mismo tiempo la alegría, un gozo de tener a su bebe, además va incorporando sus partes, está viviendo una locura parcial, un túnel de fantasías inevitable para recuperarse y volver a construirse, recuperar una posición femenina ahora como madre.

“Estoy muy atenta, pendiente de lo que necesite, a cada minuto casi veo que si respira”. Decía… Se adquiere una posición receptiva, se establece un vínculo con ese bebe que posibilita comprender sus necesidades. 

El mundo del Uno se ve dominado por el mundo del Dos, dado que es siempre un acontecimiento del Dos y nunca del Uno; es siempre una experiencia radicalmente plural. Por eso todos nacemos en la oscuridad, ciegos, privados de la luz del mundo; esperando la luz que proviene de la palabra del Otro, desde el «exterior» del vientre materno. (Massimo Recalcati. Las manos de la madre). 

El post parto significa encontrar una nueva posición ante el mundo nuevo al que se tendrá nuevamente que incorporarse no solo la mujer sino también el hijo, se adquiere una posición  receptiva ante el hijo, que como lo decía antes, permita que estos dos se relacionen entre sí, el hijo se ve a sí mismo a través de su madre. Entonces en el post parto la paciencia como regalo del tiempo recorre el embarazo y prosigue en la atención al hijo hasta el reconocimiento de su libertad. Los cuidados maternos no serían posibles, de hecho, sin la paciencia como elevada forma de respeto hacia las particularidades más particulares del hijo.

La maternidad es adquirir una manera distinta de responder ante la angustia y la frustración, una madre acompaña a su hijo en su crecimiento y desarrollo, con la figura de la espera y el regalo de la paciencia, un ritmo propio que cada niño tiene que no lo pone a destiempo de otro. 

En la maternidad va ser necesario que la madre se haga cargo de sus propias angustias, que éstas no queden depositadas en el niño, por ejemplo, la premura de que crezca, de que haga las cosas rápido y como se le piden, las exigencias maternas que son frecuentes en la consulta y le restan al desarrollo de cada niño y que además van patologizando infancias.

Me parece valioso además el acompañamiento que se le pueda dar a una mujer durante el embarazo, y sobre todo la importancia que alguien le pueda dar a esta etapa que ya forma parte de la historia del niño, creo que es una manera de cuidar, es decir, la mujer que tiene un espacio para elaborar y poner sus angustias va sabiendo como posicionarse en su realidad y con su hijo que está por llegar. 

La espera de un hijo corresponde ya a maternar y paternar, el cómo se le espera corresponde ya a su historia de vida para darle lugar a un gran acontecimiento, la vida de un niño. 



La ley paterna



Madre de lo inconexo y fragmentario, hija del olvido y la desmemoria, la locura es la solución al inminente sentido de la vida. Está con nosotros desde las horas estancadas de la infancia, cuando nuestro tiempo aún no había aprendido a fluir, cuando las semanas nos parecían eternas y era imposible escapar de aquellos días dilatados en extremo. Nos ayudó entonces no solo para que fantaseáramos con la existencia de un amigo, sino para que la necia repetición de nuestros juegos pueriles nos resultara divertida. Contra la vivencia de la eternidad nos revelo el juego y contra el tedio infantil, la risa. De aquella lenta, lentísima etapa no habríamos terminado de salir sin su auxilio porque ningún cuerdo es capaz de cruzar la infancia, ese infierno que no solo es exasperante  por lo largo de sus horas, sino porque ahí conocemos por primera vez la esencia de las reglas: la prohibición. (Oscar de la Borbolla, Filosofía para inconformes, 2018).

Un padre implica en la vida del hijo esté o no presente, porque aún la ausencia paterna se inscribe en el psiquismo.

Las funciones paternas direccionan el deseo del hijo en donde éste sea posible, dónde si pueda construir y haya crecimiento. La fuerza del padre, que no implica violencia, sino más bien un sentir en el hijo, propicia una individualidad, el desarrollo de una autonomía y una elaboración del propio deseo, un padre al establecer la prohibición al deseo incestuoso del hijo da viabilidad a su deseo y además le da civilidad al hijo frustrando ese deseo incestuoso dirigido a su madre en un primer momento, de ésta manera da un orden, edificando ley, normas, límites, reglas de convivencia social y familiar que ya sacan al hijo de una condición de criatura y que lo humanizan dándole un lugar de sujeto civilizado, ingresandolo además a la cultura e inagurando el Complejo de Edipo.

La infancia constantemente más intensa que tranquila, actualmente más adaptativa que estructurante y consciente, pues  construir una consciencia requiere de  tiempo, pero además requiere de la presencia de otro, un tercero que desee darle un lugar para habitar en el mundo y ser parte de una sociedad, la ley del padre que con la prohibición inaugure el psiquismo infantil, la ley paterna que estructura y saca al niño de una condición de criatura para iniciarlo como sujeto de deseo y al mismo tiempo como un sujeto social y civilizado. Tener un padre que transmita ley, significa poder tener un orden, no a modo de fuerza violenta sino a modo de dar lugar, un orden en el fuero interno además. 

La crianza a menudo una travesía llena de alegrías pero también de retos y desafíos, de fantásmas y conflictivas, la crianza no puede quedar unicamete cómo un coucheo para adaptación del niño, porque está atravesada por las historias personales de los padres, criar a un niño resignifica la propia crianza y la propia historia, en éste caso, nuestro paso y transmisión de la ley, el acompañamiento que nos dieron nuestros pripios padres en representación de la cultura en un principio y posteriormente en nuestro paso por la escuela lugar de transmisión del aprendizaje pero no solo académico, en ésta última quisiera puntuar el papel tan valioso que significa, puesto que cuestionaba ¿Qué significa ir a la escuela? Entre otras cosas significa hacer una escisión, signar una separación, establecer un límite que separa al niño si del cuerpo de su madre pero también de su campo, signa una individualidad , es posible que ese es el aprendizaje más importante que la escuela a modo de función paterna hace.

La importancia de tener un padre, que establezca una ley es tener la posibilidad de construir una vida propia, de darle sentido, pero sobre todo de poder un día prescindir de ese que nos acompañó a crecer para realizarnos como personas. Un padre que en el mejor de los casos nos saca del caos para mostrarnos una manera de andar por el mundo, permitiéndonos el error y la experiencia, que no dice que hacer, sino que da la posibilidad de reflexionar y transmite su fuerza ante la vida, no es el padre biológico el que lleva a cabo las funciones paternas e instaura la ley, es quien lleva a cabo estás funciones, una madre que se hace cargo de sus sentimiento de propiedad del hijo y propicia su separación y signa límites, es la escuela, los amigos quienes van construyendo también en el psiquismo infantil una estructura.

Con la transmisión de la ley queda inaugurado el Complejo de Edipo, atravesando así  la pérdida, el corte, la castración. El primer contacto cultural, social y psicoafectivo lo da la madre, por lo tanto es también ella quien debe o hace que la ley del padre se lleve a cabo, esa castración que separa al hijo de su madre y rompe con esa relación simbiótica, dando individualidad,  contacto con la realidad y así funda una consciencia.

Con la triada Edipica, el niño adquiere la conciencia de la ley; lo que implica vivir conforme a leyes que, por ejemplo, indican nuestra calidad ciudadana. Cuando enseñamos a decir «por favor», «perdón» y «gracias» estamos transmitiendo leyes que tocan lo más propio de lo humano, porque no podemos pedir que nos traten bien si no tratamos bien a los otros, porque el respeto es un lazo fundamental en el trato con el prójimo. Lo cierto es que un niño aprende mucho más que palabras útiles (que puede usar según conveniencia) cuando se lo ha tratado con el respeto que esas palabras suponen. ¿Cuántos padres les piden a sus hijos las cosas en término de favor? ¿Cuántos les agradecen? ¿Cuántos se disculpan después de algún error en lugar de creer que semejante trato sería imprudente porque los llevaría a perder autoridad? La autoridad no es la impostura, como habremos de ver más adelante en este libro. (Luciano Luterau. Mas crianza menos terapia).


Interiorizar la ley significa dar realidad,  sobre todo mostrarle un comportamiento social que le permita convivir y estar en la cultura siendo un ciudadano, trasmitirle valores sociales que van humanizándolo y civilizandolo, además ayudándole a reconocer al otro como humano también, transmitir lo normativo y no me refiero a emparejarlo sino al hecho de dar civilidad al hijo, darle vialidad a su deseo imposible con su madre pero posible en otro lugar, con el desarrollo de un proyecto de vida, de intentar algo con la gran posibilidad de que suceda y que además le posibilite su libertad, que sea un sujeto de derechos y responsabilidades. La prohibición dada por la función paterna despierta al niño de esa ilusión de ser uno solo con su madre, lo incomoda, produciéndole frustración y le voltea la mirada hacia el mundo, hacia la vida misma.

Cuando pensamos en frustración, de inmediato remite a la incomodidad, al enojo, a la dificultad de sostenerla y a veces de darla, hoy en día los vínculos paternos parecen más infantilizados, el establecimieto de límites y reglas es una demanda constante en la consulta, además de que ha cambiado la manera de establecerlos, es decir, se hacen concensos familiares, no del todo se establecen de arriba hacia abajo, sino de manera colectiva, entre la familia. En cuanto a la frustración me parece que es habitual creer que los afectos hostiles sencillamente no deben ser, la gente desea escindirse de ellos más que poder notar su importancia y sobre todo su función. La frustración hace favor de hacer el conflicto, de separar y estructurar, de dar lugar, así que lo que es importante es sostenerla siempre afectivamente, validarla, darle lugar, no se trata de evitarla.

La noción freudiana de complejo de Edipo, entonces, permite desbancar las concepciones que hoy en día pretenden pensar la crianza como un proceso adaptativo. La intervención del padre, además, es el referente de un modo no autoritario de autoridad. Poco importa que el padre sea varón o no. La paternidad es una función que establece que, ante un conflicto con un deseo, podamos —a pesar de la angustia— aceptarlo como un factor de crecimiento. Sin esta función, adoptamos una actitud pasiva, permanecemos en la posición infantilizada de dejar que las cosas nos ocurran o, simplemente, reaccionamos a la circunstancia. El padre es una función que nos permite ser fuertes en los momentos más difíciles, no porque nos identifiquemos con un ideal, porque a la hora de atravesar conflictos no hay ideal que valga. (Luciano Lutereau. Más crianza, menos terapia).

Interiorizar a un padre, significa interiorizar una brújula que posibilite ir encontrando  dirección y posibilidad de construir,  quedando establecido un Super Yo también, permite encontrar fuerza en uno mismo para los momentos difíciles y de conflicto, es creer que lo podremos resolver a pesar de sentirnos debilitados, que seremos capaces de reconstruir después de tener tempestades, aún estando solos. Las operaciones psíquicas de separación individuación son propiciadas por la interiorización de la ley paterna que viabiliza y ayuda a la construcción del deseo del niño y con ésto un proyecto de vida. 

Encaminarse en la crianza, es un trabajo más complejo que solo cuestiones de adaptabilidad del niño y por supuesto de los padres, por ejemplo, cuando se dice que un niño tiene problemas con la autoridad, que no se adapta, que no sigue reglas, en realidad si, un niño está en ese proceso, no podemos esperar comportamientos civilizados del todo, muestra frustración y reparo, introducir ley, dar limites es tener que re direccionar su deseo, darse cuenta que no todo es posible, que es un ser limitado, finito y que va a tener que renunciar a su omnipotencia para poder construir, que además no siempre será como quiere, ahí donde hay conflicto y deseo hay crecimiento en donde más que someter se trata de acompañar afectuosamente, pues ganarse la confianza y la obediencia de un niño lleva tiempo y requiere de un adulto que también que esté bajo la ley, esta que le haga saber al adulto que no se trata de hacer daño sino de mostrar diligencia y fuerza de voluntad.

Una ley no es una regla. Una ley transmite un criterio, una regla dice qué hacer. Este es un aspecto fundamental. Muchas veces me encontré con padres que intentan disuadir a sus hijos respecto de que no deberían hacer tal o cual cosa «porque no (te) conviene». Esta reducción de la ética a un mero instrumento individual me resulta penosa. El descubrimiento más importante del psicoanálisis es que nuestros conflictos tienen un fuerte valor ético, porque en el desgarramiento moral es que podemos vivir una vida humana que no sea acomodaticia, cuyos actos comprometan más allá de cualquier ventaja o beneficio, porque la capacidad de decidir actúa sobre lo más íntimo de nuestra vida: lo que habremos de ser. Al decidir, no elegimos entre una cosa u otra, sino a nosotros mismos. (Luciano  Lutereau. Mas crianza menos terapia)

No se trata de decirle qué debe pensar, sino habilitar su mente, ejercitar su razonamiento, como cuando los niños cuestionan las reglas o las normas con su pregunta de ¿Por qué si? O ¿Por qué no? Cuestionamientos signo de raciocinio y adquicion de consciencia, el "¿Por qué?", que alude a la causalidad de las cosas y los hechos, que permite la exploración del mundo al que ha sido introducido. 

La pregunta como muestra de la capacidad de pensar y de raciocinio, además de apertura al análisis, como signo de humanización pero sobre todo como signo emancipatorio, pues no solo es el cuerpo lo que la ley paterna separa sino también el pensamiento, las angustias, los afectos, simbolizar el mundo es parte de tener un padre que propicia el conocimiento de él.

Hay padres que dicen en consulta: “Yo creo que he sido un mal padre”, “Vengo para que me diga que tan buen o mal padre he sido”. Lo cierto es que la consulta no es un coucheo, eso quizá no quiere decir que no se pueda ayudar a pensar en la redirección de la crianza o que se piense un poco en como un padre se está desempeñando, pero es importante pensar  que el error siempre estará, porque lo que se trasmite con la ley paterna además de,  son los conflictos propios que también se tienen, la manera en cómo siendo niños también nos trasmitieron y que ahora siendo padres conflictuan, brotan los fantásmas y los sentimientos de hostilidad, los celos, propios del conflicto Edipico, el enojo y lo frustrante.

Me parece importante pensar lo que sucede actualmente en la época que vivimos, dónde a veces el vínculo con el hijo es laxo, ésto da más pie a la complacencia y a la falta de estructura, a padres y madres des ubicados, con dificultades para sostener frustración o incluso evitarla, actualmente es frecuente, a veces el lugar de padre no está o al menos no está bien establecido, los padres abandonan su lugar quedando más como hijos o como "amigos" del hijo, lo cual además de causar confusión, angustia al hijo, porque éste necesita de alguien que le guíe y muestre dirección, que le ayude a sostenerse y establecer su vida poco a poco, quizá para los padres sea más cómodo, pero para el hijo se vuelve un caos, porque un amigo tiene otras funciones que distan mucho de las de ser un padre.

Establecer Ley y hablar de límites, no solo tiene que ver con reglas en la cultura sino con el reconocimiento en el propio niño de ser un sujeto limitado, reconocer las propias limitaciones da cuenta de que no se es omnipotente, como hasta entonces el niño lo venía considerando, e ahí la herida narcisista que se apertura a la renuncia y así al reconocimiento del otro, la posibilidad de establecer  vínculos y de mejorarlos, renunciando a algo de si mismo.


viernes, 20 de enero de 2023

El dibujo Infantil, signar la autonomía.



      Hace falta que haya uno que quiera comprender y desee saber sobre lo que alguien escribe sin letras tratando de darse a entender deseando ser comprendido y además tratando de comprenderse a sí mismo, de construirse y poder incorporar sus partes, usar sus recursos y darle vialidad a eso que le sucede, ponerlo en algún lugar, mostrárselo a alguien que desee saber de él y eso que le pasa, o también que sea capaz de mirar esas pistas que van dejando rastro de algo… Hay cosas que no se pueden decir en palabras, pero que sin embargo, están, además brotan por otras vías, es como que el niño con sus dibujos dijera también: “Quiero mostrarte algo, pero como no puedo decirlo con palabras te lo muestro con mi dibujo” y a menudo tengo la interrogante: ¿Qué es lo que este niño quiere que yo sepa de el? Que más allá de responderla de inmediato permite ir descubriendo, inscribiendo y apertura la mirada para poder dar lectura a eso que cada niño se dispone a mostrarme cuando el lenguaje hablado aun no alcanza, es entonces que las manos escriben con lápices de colores y hojas blancas en paredes, pizarrones, juguetes y el mismo cuerpo…

 

Dibujos, efusión de colores, formas, son medios espontáneos de expresión en la mayor parte de los niños. Les complace “contar “lo que sus manos han traducido entonces de sus fantasmas, verbalizando de este modo ante quien los escucha aquello que han dibujado y modelado. A veces esto que cuentan carece de relación lógica (para el adulto) con lo que el adulto creería estar viendo. Pero lo más sorprendente fue lo que poco a poco se me impuso como una evidencia: que las instancias de la teoría freudiana del aparato psíquico, Ello, Yo, Súper Yo, son localizables en cualquier composición libre, ya sea grafica (dibujo), plástico (modelado), etc. Estas producciones del niño son, pues, auténticos fantasmas representados, desde las que se pueden descifrar las estructuras del inconsciente. Tan solo son descifrables como tales para las verbalizaciones del niño, quien antropomórfiza, da vida a las diferentes partes de sus dibujos en cuanto se pone a hablar de ellos al analista. No otra es la particularidad del análisis de niños: Aquel lo que en los adultos se descifra a partir de sus asociaciones  de ideas sobre un sueño que ha relatado, por ejemplo, en los niños puede ilustrase por lo que dicen acerca de sus grafismos y composiciones plásticas  soportes de sus fantasmas y fabulaciones  en su relación de transferencia. El mediador de estas instancias psíquicas  (Ello, Yo y súper Yo), en las representaciones alegóricas que el sujeto aporta, revelo ser especifico. Lo he denominado imagen del cuerpo. Cito de François Dolto en su texto “Imagen inconsciente del cuerpo”.

El dibujo antes de ser traducido, pienso que da evidencia de un cuerpo en construcción, lo que François Dolto llamaba “imagen del cuerpo”. Escindirse del cuerpo de  la madre y construirse, construir una autonomía, hacerse un lugar  no solo tiene que ver con una situación de espacialidad, sino con una construcción psíquica. ¿Cómo separarse del cuerpo de la madre? Entonces me aventuraba a pensar en la dificultad que muchas personas tienen para inscribir y signar su propia diferenciación, para asumir lo que son y dejar de ser lo que los padres querían que fuera. Adquirir una autonomía subjetiva  significa asumir el propio deseo y escindirse del campo del deseo de los padres, construir el “Yo soy”, delimitar el espacio y tener autoridad en uno mismo…

Antes de adquirir la lectoescritura el niño dibuja y aun adquiriéndola me parece valioso pensarlo más allá de un requerimiento académico, porque la escritura en cualquiera de sus evoluciones y tiempos es  un recurso para poder decir algo por sí mismo, que no sea el Otro el que hable por mí, sino que sea Yo quien hable por mí mismo, así es entonces que, el dibujo infantil y la escritura es un modo de hacer hablar a los cuerpos mudos y silenciados, un modo de posibilitar el lenguaje y tener voz propia.

 

Cito a Alba Fresler, de su libro “El niño en análisis y el ligara de los padres” lo siguiente: “Los niños dicen de sus dibujos: “Es un nene”,  o “Soy yo”, “ Es una casa”. Estas formas expresivas no solo afirman lo que el dibujo es, también afirman lo que el dibujo no es, también afirman lo que el dibujo escribe de un no. Es que, dicho con precisión el dibujo muestra la escritura de un no. No es un nene, el dibujo no lo es, no, tampoco es una casa: todos ellos escriben una ausencia. Más aun en ese preciso instante, dan ocasión en que el pasaje al plano algo no pase de lo real. Por lo tanto de un modo conmovedor, con el dibujo, con cada dibujo, se realiza un acto inaugural, un paso del sujeto, un trazo existencial. Se revela con esa vía, los modos en que se expresa la función del dibujo en la constitución del sujeto de la estructura. A su vez, sumado a lo anterior, cuando el dibujo se realiza en transferencia, cobra otra especificidad que invita a la pregunta: ¿Qué hacemos los analistas con el dibujo?” 

Me parece más valioso tener a la mano preguntas que tener un sin fin certezas, el “no lo sé” como un posibilidad para ingresar a ese mundo que se me está mostrando a pedazos y entre trazos y juegos… En alusión a lo anterior hago recuerdo de mi paciente de cinco años que llego angustiada hasta el llanto, aferrándose a su mama y al mismo tiempo mirando todo lo que había pasando la puerta del consultorio… Sostenida de mi mano y limpiándose las lágrimas después de presentarme con ella se animó a pasar dejando a su mama afuera pero además diciendo inmediatamente: “Yo quiero dibujarte algo” A mí me salto la pregunta después de ver su “aquí demando Yo”, “Aquí digo Yo”, ¿Qué es lo que quiere que sepa y que además nos es posible hacerlo de otra forma sino que  iniciando con un dibujo? Pues bien, el dibujo empezaba a signar esa escisión con su madre que tanto le estaba costando, es decir, el dibujo por supuesto que tenía sus elementos importantes y dignos de traducción  lo cual fui sabiendo poco apoco,  pero de primera instancia era un hablar por sí misma, salirse de una condición de objeto que la tenía angustiada y llena de síntomas que la impedían, vómitos que le venían cada que se separaba de su madre, así es como su dibujo era un empezar adquirir su propia voz y hacerse escuchar.

“Ahora bien, ¿Qué ocurre con el dibujo? Cuando un niño dibuja, con el diseño de sus trazos, abre para el sujeto el tiempo de escriturar sus respuesta diferencial. Y lo hace con un alcance novedoso, pues en ese accionar se va generando un desmantelamiento que separa la afinidad entre lo real y la realidad. En este sentido, el niño es, en cierta medida más surrealista que realista: desjunta el dibujo de la realidad.” (3)  Plantea Alba Fresler en otro de sus textos, El niño en análisis y las intervenciones del analista.

Escribir un mundo distinto, escribir su diferenciación, tan surrealista como lo prefiera, a fin de cuentas suyo, con sus modificaciones y marcas, ir signando ese límite que separa dos cuerpos y existir fuera del campo originario de quien lo vio nacer. Pienso que en varias ocasiones la dificultad no es que el niño tenga angustias, se enoje, tenga miedos o que experimente afectos hostiles, sino lo importante será que todos esos no sean los de sus padres, sino propios, que no sea objeto de depósito del adulto, sino que pueda escindirse de ellos y experimentar y nombrar lo propio, segregar y simbolizar…

La función simbólica implica la función de similitud reconocida, la noción de sensación autónoma, la noción de deja vu, es decir, del tiempo. La utilización voluntaria de la función simbólica implica la discriminación del prójimo y de sí mismo, es decir, la noción de espacio y de cuerpo propio, en ese espacio con la noción de mediador común (mímica, sonido, señal) intermediario entre dos cuerpos propios y valorados de manera semejante por los dos seres vivos. La utilización de la función simbólica implica la noción de perdurabilidad de la separación de los cuerpos, más allá de la resonancia sensorio-afectiva, función común que los ha unido momentáneamente en el espacio, implica la noción de la existencia de la separación.” Menciona François Dolto en ¿Cómo educar a nuestros hijos?

Es importante destacar las funciones y cuidados maternos en el desarrollo del pensamiento del niño, es la madre quien ayuda al niño y le da consciencia de sí mismo, sus afectos y sus necesidades, quien le va dando lugar y nombra lo que le sucede desde que nace, con palabras y actos que hacen de sostén para el niño. Simbolizar tiene que ver con la fantasía, la imaginación, la creatividad y posibilidad de sentir las propias emociones. Que valioso cuando una madre también es capaz de hacer todo esto y además que es consciente de posibilitar la diferenciación de su hijo haciéndose cargo de su sentimiento de apropiación del hijo, trabajando además sus angustias y separándolas del hijo y no depositándolas en él, es entonces el trabajo en donde surge la incomodidad, la frustración tan valiosa para delimitar y estructurar e ir separando esa unión en la que hay dos y cada uno es diferente.

El proceso de separación individuación no es una operación sencilla de asumir y sobrellevar sobre todo cuando en la historia de la humanidad y de manera social se es señalado por no pensar igual, por estar distinto, implica poder además lidiar con la individualidad, la incompletud, con sentirse solo, distinto y hacerse un lugar en el mundo, sin embargo creo que es de las cosas más valiosas y que es importante la labor que se pueda hacer con el niño para acompañarlo en ese proceso, simbolizar implica esa separación, dibujar un mundo propio.

 

Cito de Marisa Rodulfo, con su texto “El niño del dibujo”.  La cría humana, desde el momento de su nacimiento, ha de atravesar múltiples peripecias para constituirse —a través de procesos en principio abiertos, inacabados— en sujeto apuntalado en el organismo, pero irreductible a él. Recorrido laberintico, entramado por marchas y contramarchas, escandido por detenciones, tanto como por saltos pronosticables pero impredecibles en su dirección ultima. Recorrido no atravesado jamás linealmente ni de una vez para siempre y, ante todo, diferente siempre, nunca idéntico a otro. Recorrido en fin, emprendido siempre una vez más, cada ocasión en que el niño se arroja y es arrojado a una nueva aventura. Así, las primeras palabras... los primeros pasos... cada vez peldaños de una empresa continuamente reabierta. Y también, un día, primeros dibujos, apertura al papel. Se constata una diferencia cualitativa importante con todo lo anterior. Estas primerísimas producciones gráficas, figúrales, al tiempo que inician una profunda inflexión en la subjetividad sin precedentes, nos permiten, al retomar en un nuevo ámbito viejas problemáticas ya liquidadas o al menos medianamente atravesadas en otras instancias, algo que podemos asimilar a obtener verdaderas "fotografías"... de momentos pretéritos, de combates apenas extinguidos, que se actualizan ante el papel aun vacío o aun por constituir y un abanico de colores. Espacio blanco que se poblara de marcas, trazos, archiescrituras... letra, en fin, bajo las apariencias del mamarracho en desorden. ¿Hecho simple del crecimiento? Antes bien, resonante acontecimiento vital; he aquí la pulsión encarnada en lo que antes de su paso era una simple "caja de pinturitas". Doble juego, decíamos, del crear y del re-crear, como si empezando algo nuevo recomenzara desde un hipotético cero la constitución de su ser-en-el-mundo. ¿Qué se juega entonces para el niño en la experiencia de dar a luz sus primeros balbuceos de trazo?

El proceso de construcción de la subjetividad, es el proceso de devenir sujeto singular, la subjetividad es el espacio interno, contenido, representado, autorrepresentado por el yo, y, por lo tanto, es un espacio cuya consistencia e intensidad son variables. Lo digo para retomar lo que decía al principio respecto a mi paciente de cinco años, atrapada en sus síntomas del cuerpo, con vómitos y colitis nerviosa. A su mama le angustiaba que creciera, no sabía cómo soltarla, como propiciar su independencia, sin embargo quería, digo, acudir a solicitar ayuda ya es un signo que buscar un bienestar, y su hija en condescendencia produjo sus síntomas, digo, creo que cuando estos se producen ha es porque hay algo que no se ha podido tramitar, ósea que habiendo aquí deseo de escindirse de mama, había deseo de  construir su propia subjetividad de no seguir compartiéndola con mama, que la angustia de mama fuera de ella nada más, fue su dibujo lo que inauguró ese acontecimiento, tramitando de esa manera lo que le sucedía, el síntoma se fue disolviendo y volvió el juego, los muñecos empezaban a tener voces y hablaban de lo que preocupaba.

 

Pienso que el dibujo antes que ser un grafismo a evaluar, es una escritura en la que se han de soltar certezas para tener preguntas, dejar el lugar de evaluador que también creo que pone al niño desde ahí de objeto a estudiar y no, para devenir sujeto es importante también que en la mirada del otro seamos sujetos pensantes, dejar el lugar de “yo soy quien sabe de ti” porque quien sabe de sí mismo es el propio niño.

Dibujar es una de las primeras cosas que los niños hacen, en paredes, en las mesas, en el papel, en su cuerpo, la experiencia de dibujar libremente es inscribir esa esa escisión respecto al cuerpo de mama en ese acontecimiento de devenir sujeto individual y de inmediato me viene a la mente esos grafías “amorficas”, en “desorden” con un montón de color que los niños hacen para darlas a mama con todo el entusiasmo y en la importancia que ese adulto le da y entonces lo coloca en el refrigerador, en la pared… El acontecimiento no es el dibujo, el gran acontecimiento es el niño que se dibuja.




BIBLIOGRAFIA

Dolto François. 1984. La imágen inconsciente del cuerpo. Barcelona. Paidós.

Dolto François. 2010. ¿Cómo educar a nuestros hijos? Cd. de México. Paidós.

Fresler Alba. 2011. El niño en análisis y el lugar de los padres. Buenos Aires. Paidós.

Fresler Alba. 2016. El niño en análisis y las intervenciones del analista. Buenos Aires. Paidos.

Rodulfo Marisa. 2008. El niño del dibujo. Buenos Aires. Paidós.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Efectuar la subjetivización en la infancia

 

"Contra el signo más sobre saliente de nuestro tiempo, la prisa, ofrezco la duda como preventivo y contención. Dudar permite frenar la precipitación del juicio y las acciones que son mera reacción. Quien duda considera y reconsidera, pesa y sopesa, discierne y distingue; en una palabra, hace que su vida sea resultado de la elección y no esa inercia de quienes se pierden en el coro aborregado de la sociedad."

El arte de dudar

Óscar de la Borbolla


 El homo sapiens, es decir, que el ser humano es la especie capaz de razonar, de pensar, reflexionar, crear subjetividad, pues es el pensamiento lo que lo saca de su condición de criatura animalística y lo pone por arriba de todas las demás especies, por su capacidad de raciocinio, es decir entonces que el ejercicio de pensar es una manera de humanizarse, de volverse humano...

Generalmente se cree que pensar es propio de personas con altos grados académicos, de personas que cursaron todos los grados escolares, pensar está asociado a los "intelectuales" y que es una actividad que incluso es propia de cierta clase social, se le deja a quienes fueron a la universidad, literatos y profesores... Sin embargo, aprender a pensar no es propio mas que del que quiere hacerlo, puesto que ejercer como sujeto pensante va mas allá de haber ido a la escuela, sí, es ésta la que puede ir habilitando el pensamiento pero no con sus contenidos académicos sino con los conflictos que pone para resolver, con la siembra de la duda y con los análisis que puedan hacerse en la clase.

Asi como el cuerpo se habilita ¿Cómo se habilita la mente para que piense y produzca subjetividad? 

Silvia Bleichmar dice que producir subjetividad es la manera de conformar la singularidad humana, situada en el entre cruce de universales necesarios y relaciones particulares y que ésto transforma y modifica la singularidad, pero también la instaura.

Que importante reconocerse y asumirse singular hoy en día, deteniéndonos a pensar en medio de las masas ¿hacia dónde me dirijo? "Pensar suele ser un acto de rebeldía, la lectura de la historia universal muestra que pensar y matar son la misma cosa, y que no hay pueblo ni época en la que la razón resulte inofensiva."

Propiciar a un niño a su humanización, va mas allá de asumirlo humano por su biología y por su especie, sino que hemos de tomar en cuenta efectuar su subjetivación, el desarrollo de su pensamiento, que se le reconozca como un sujeto de deseo, pensante, reflexivo, critico, que lo sustraiga de una condición de criatura. 

No se trata de decirle qué debe pensar, sino habilitar su mente, ejercitar su razonamiento, reubicando el juego como productor de subjetividad, signo de autonomía e independencia, acudiendo a la literatura infantil , aludiendo a la lectoescritura como un modo de libertad de expresión y autonomía subjetiva y significación, no como un requisito académico, la alfabetización es un recurso para ir transitando la vida, es un regalo, no puede quedar como un requisito escolar únicamente.

El ejercicio de pensar se muestra cuando el niño pregunta: ¿Por qué si? ¿Por qué no? Cuestionamientos signo de raciocinio. Además pensaba en los primeros cuestionamientos que suelen hacer los niños, como cuando surge el "¿Por qué?", que alude a la causalidad de las cosas y los hechos, que permite la exploración del mundo con el uso del lenguaje, ya no solo con el cuerpo como en el principio cuando los niños aprenden a rodarse, gatear, caminar, probar con la boca, tocar... 

El "¿Por qué?" como el inicio de un pensamiento filosófico, el cual no está caracterizado por el hecho de "saber" todos los planteamientos filosóficos, sino en la adquisición de un pensamiento crítico, reflexivo, de asumirse como un sujeto pensante más no un "sabelotodo". Y bueno pensaba en un ejemplo, cuando el niño se pregunta ¿De dónde vienen los bebés? o ¿Cómo nacen los bebés? Que suelen ser algunos de sus primeros planteamientos que tienden a hacer respecto al génesis de la vida, de su vida y su existencia. 

El "¿Por qué?" como la habilitación del pensamiento del niño, que desea saber, motivado por la curiosidad que le permite ingresar al mundo de las ideas y adquirir un pensamiento subjetivo, ser un sujeto pensante y ocupar un lugar más activo... También en base a ésto, ¿un niño debe saberlo todo? Sin afán de una respuesta extremista de si o no, a mí me parece que cuando un niño cuestiona es porque está preparado para saber lo que cuestiona, por eso busca ese conocimiento, habrá que encontrar la manera de contestarle o de irle ayudando a contestar sus interrogantes de acuerdo a su madurez y a sus tiempos de crecimiento.

La pregunta como muestra de la capacidad de pensar y de raciocinio y además de apertura al análisis, como signo de humanización.


Óscar de la Borbolla. (2019). El arte de dudar. Ciudad de Mexico: Grijalbo.

Óscar de la Borbolla. (2010). Filosofía para inconformes. Ciudad de México: Penguin Random House Grupo Editorial.

viernes, 20 de mayo de 2022

El control de esfínter. Una demostración de autonomía.

 


Sigmund Freud en su en su ensayo: "Tres ensayos sobre la teoría sexual" hace alusión al proceso de control de esfínter de la infancia, como parte del desarrollo de la sexualidad infantil.

Para el niño el contenido intestinal desempeña una función del cuerpo exitante de una mucosa sexual sensible, que para el infante tiene varias e importantes significaciones, como el hecho de considerar los excrementos como una parte de su cuerpo, dándoles asi la significación de "un primer regalo", con lo cual puede mostrar su docilidad a quienes lo rodean o su negativa a complacer.

El control de esfínter es una etapa de profundo placer sexual: placer de retener, placer de expulsar, placer de conocerse, placer de desarrollar voluntad, placer de controlar como, cuando y donde, placer de controlarse a si mismo emocional y corporalmente, placer de descubrir y habilitar los genitales.

Los genitales (pene y vagina) son zonas erógenas que se habilitan en el cuerpo infantil y que en ésta etapa adquieren un papel importante, su habilitación y su manera de hacerlo, osea la exitación que hay de manera temporal al limpiar a los bebes/niños pequeños y al asearlos. Las actividades sexuales de esta zona erógena constituyen el inicio de una vida sexual prospera, en ésta etapa se habilitan y además se incorporan a la imagen corporal los genitales y las manos. La mujeres (madres-cuidadoras) que tocan el cuerpo del niño son las primeras en erotizarlo, con los frotamientos al limpiarlos, bañarlos, vestirlos, abrazarlos, besarlos, alimentarlos.

El proceso de control de esfínter es una TRANSICIÓN DE BEBÉ A NIÑO PEQUEÑO, una etapa de adquisición, demostración y experimentación de autonomía, apareciendo el "no", "mio" osea no comparten, aparecen las pataletas/berrinches por mencionar algunos, y es donde el niño se da cuenta de ése placer de no complacer al otro, ya sean sus padres o cuidadores y se pone muchas veces a prueba el vínculo y la paciencia, la relación construida, las fantasías de "es un manipulador", "hace lo que quiere" salen a flote de parte del adulto de las cuales hay que hacerse cargo, para poder separara y leer ésta estaba distinto.

La autonomía tiene que ver con EL RECONOCIMIENTO DE SI MISMO como sujeto independiente de su madre, y parte de adquisición de la autonomía básica, es la regulación emocional que tiene que ver primero con el conocimiento y experimentación de la emoción, al mismo tiempo la regulación corporal, la cual hace alusión a la habilitación y conocimiento del cuerpo del niño.

El control de esfínter mas que iniciar a una edad en especifico, tiene que ver con el inicio de un movimiento que se empieza a notar cuando el niño esta preparado con algunas señales que podemos tomar como características de ésta etapa, las cuales hay que leer distinto a lo que culturalmente se dice, algunas de ellas son: empieza decir "no", las pataletas, no comparte "mio", dice "pipi" y "popo, llama su atención el baño, sabe y baja su pantalón, se esconde cuando quiere hacer "pipi" o "popo" aún  teniendo pañal, ésto último es quitar de la mirada del otro lo que se va considerando que es privado.

Propongo pensar el control de esfínter en dos momentos: 

Expulsion: El placer está en expulsar la popo y la pipi, el infante decide hacer cuando el quiere y donde el quiere, por lo tanto es importante hacer la acotación de que el control de esfínter no radica nadamás en depositar los excrementos en el lugar correcto, si bien ya lo he mencionado en esta etapa se lleva a cabo una transición y se pone a juego el ejercicio de la voluntad. En éste momento de expulsion el infante se da cuenta que es capaz de PRODUCIR y DAR algo de si mismo, por eso es una etapa de PRODUCCIÓN y concibe que lo que produce es parte de él, mas no aparte de él, lo último que le interesa es depositarlo en donde culturalmete seria lo adecuado, cuestión que se dará paulatinamente.

En ésta etapa de expulsión surge la necesidad de tocar y manipular su producción "HACER ALGO"  con eso, por lo cual éste impulso puede ser aprovechado para CREAR, esta etapa esta relacionada al talento artístico, asi que paulatinamente puede irse trasladando ese impuso de tocar los excrementos a la manipulación de materiales de creación, como plastilinas, barros, masa, lodo, entre otros, en donde se puedan ir habilitando las manos creadoras quitándolas de ésta manera de los genitales, además de que surge el descubrimiento de dar y compartir, de ir mejorando su relación con el otro, dando algo de si mimo, cediendo algo que no precisamente tiene que ver con lo material sino con el lenguaje, la palabra, la emoción, con despojarse de algo, de su ensimismamiento y omnipotencia infantil por ejemplo, que le permitirá desarrollar empatía introduciendo asi a los otros, de alguna manera tambien se inaugura la capacidad de socializar. Otra cosa que puede caracterizar ésta etapa es cuando el niño empieza a dar "sobras", lo que le sobra o la mínima parte de algo que está mi comiendo, la galleta, el helado, el pan, la paleta; con esto se funda la herida narsicista, la cual permite salir de si mismo para mejorar su relación con el otro, y donde el niño además pone a consideración su omnipotensia la que algún dia creyó inquebrantable y se da cuenta que en si mismo no todo es bueno y no es omnipotente, que hay que ceder algo de si mismo, DAR Y COMPARTIR para mejorar nuestros vínculos con los demás y crear comunidad.

Retención: En éste momento el placer esta en retener la producción el mayor tiempo posible (popo/pipi), el niño decide cuanto tiempo retener y cuando expulsar, hay más control en la orina que incluso la unta, lo cual se puede seguir con el acompañamiento de acuarelas, manipulación del agua, jugar con cosas liquidas, ya que todo éste proceso debe ser acompañado con el juego y de ésta manera llevar ése impulso de tocar su orina a un la creación y habilitación de las manos nuevamente, ya lo decía Sigmund Freud: "El niño tendrá que intercambiar sus eses fecales por dignidad".

La importancia de que el adulto lleve a cabo un proceso de auto observación y de introspección es mucha, puesto que ésto puede propiciar mirar distinto ésta etapa natural del niño, además de que le permitirá diferenciar sobre sus propios conflictos y los del niño al transitar éste proceso, en donde puede ser que hubo represión, donde no se le permitió expresarse y sobre todo transitarlo  de lo mas natural posible.

El control de esfínter confronta nuestra propia educación cultural, por éso es importante hacer una introspección, observándo sobre ¿Por qué el desarrollo natural de un ser humano en estado de infancia me da asco a la hora de limpiar la popo/pipi? El habito de la limpieza se llevara a cabo por medio del juego y se interiorizará de manera paulatina la idea de limpiar, en donde quizá el niño no quiera hacerlo pero se le propone ayudarle y cooperar con él, de ésa manera va quedando en esa actividad la amabilidad de querer cooperar con él, donde volvemos a poner a prueba el vínculo, de esta manera el niño puede recordar el gesto que se tiene con él, conmoverlo a dar nuevamente algo de si mismo. 

La voluntad y la autonomía son dos cosas que el niño pone a juego, las construye, las experimenta, las ejerce y justo en ésta etapa de control de esfínter es cuando se suelen dar diagnósticos equivocados como: Diagnostico de oposición, problemas de conducta, síndrome del niño emperador, rebeldía, entre otros, los diagnóstico se escriben con lápiz... El control de esfínter es una etapa de RENUNCIA, y todo lo que sobre viene  a partir de ésto, hay frustración, la cual da estructura psiquica, no hay proceso ni desarrollo sin que haya un poco de frustración, sobre todo cuando se desprende de algo de si mismo.

Lo normal es que un niño diga "No", que muestre oposición, que pueda desarrollar su libertad y autonomía, lo importante aquí es la manera en que como adulto se responde a eso, e ahí en donde hay que hacer nuevamente ejercicio de la introspección, tratar de ubicar desde donde estamos tratando, ¿como se ha trabajado en la crianza de ese niño respecto a la autonomía e independencia? ¿Por qué me molesta que diga "No"? 

Cuando un niño es ridiculizado, avergonzado, burlado por no hacer sus necesidades básicas en donde debía, por no haberse controlado, para el niño es una hiperconfusión, puesto que su pensamiento aún es concreto, no lógico, él aún no adquiere la capacidad de reflexión como tal, sino que esta poniendo a juego su voluntad, surgiendo aquí en miedo a la autonomía e independencia en donde las consecuencias y estragos en la vida adulta son cuestiones como: "No sé cuanto vale lo que hago", "no sé que ofrecer", "lo que yo hago no es valioso", todos tenemos la necesidad de producir algo y darlo al mundo, ese es el retorno en la vida adulta respecto a nuestra mas tierna infancia.

Cunado el adulto exige al niño que controle esfínter y el niño lo nota y lo siente, empieza a hacer cuando el adulto dice , donde pide y como lo pide, entonces lo que el niño interioriza es: "Tengo que darle gusto a alguien mas a costa de mi mismo", su voluntad queda anulada, se entiende que entonces no puede tener control ni de si mismo en su propio cuerpo, sino que ha de entregar ese control y esa voluntad para que alguien mas ejerza sobre él como quiera. 

Las primeras "popos" si son los excrementos del niño, lo que se acompaña y las segundas "popos" son: los dibujos, producciones creativas y artísticas que también necesitan aprobación y elogio.

¿Cómo interiorizar la aprobación? ¿Hago lo que me gusta? ¿Gano dinero por esto? ¿Me gusta lo que hago? Son algunas preguntas para reflexionar, hay que ceder a hacer lo que nos gusta hacer y compartir, es importante lo que se ofrece al mundo y si no sucede así, es importante solicitar ayuda psic. no solo se trata de autoestima, de aquí surge el saboteamiento. 

Es muy importante dejar la voluntad del niño quieta, ir ayudándole a dominarla, trabajarla pero para si mismo, no para el adulto, ésta es un etapa de mucha observación, no es lo que hace el niño sino ¿Que tanto de lo que yo hago como adulto, no propicia que el niño  desarrolle autonomía, independencia e individualidad? 

Preguntas que pueden ayudar:

¿Me confronta la voluntad de mi hijo?

¿Como manejan la voluntad del niño?

¿Que pasa si el niño se impone con berrinche, gritando, con pataletas o cualquier otra forma?

¿Como propician la autonomía de su hijo?

¿Haces tu como adulto lo que realmente te gusta? (su producción).





Luciano Lutereau. (2018). Más crianza, menos terapia. Buenos Aires Argentina: Paidos.

Sigmund Freud. (2012). Obras completas. Mexico: Siglo veintiuno editores.






miércoles, 23 de febrero de 2022

Reglas y límites. Una interrogante al Complejo de Edipo.

 "A través del Complejo de Edipo, el niño adquiere la conciencia de la Ley."

Luciano Lutereau 

Psicoanalista

Bastante se habla y se pregunta sobre: ¿Cómo poner reglas y límites a los niños? Sabiduría que solo tienen los mismos padres, ningún psicólogo, ningún otro especialista. El infante aprende a relacionarse con la ley desde el inicio de su vida, adquiriendo límites que hacen de él un sujeto cívico y social capaz de convivir en armonía con los otros, así que se va construyendo interiormente una conciencia de la Ley, que inicia con el Complejo de Edipo, termino que utilizo Sigmund Freud para describir los sentimientos de deseo y hostilidad del niño hacia sus progenitores, expresados a través de rabietas, enojos, comportamientos de desacuerdo y celos. En el caso de la niña hostilidad hacia la madre y sentimientos amorosos hacia el padre, en el caso del niño sentimientos de hostilidad hacia el padre y sentimientos amorosos hacia la madre.

La primera ley fundamental cívica de orden social es no meterse con mamá y mucho menos comérsela, se comete parricidio canibalismo e incesto, culturalmente se dice: "las niñas son de papá y los niños de mamá", lo cual ejemplifica la interpretación que le dan los adultos a éstos sentimientos de los niños. La Ley del Complejo de Edipo la da la función paterna, la cual tiene el objetivo de formar la conciencia de la Ley de dar estructura y marcar un límite que también le de individualidad a ése infante.

La conciencia de la Ley se forma atravesando el Complejo de Edipo, atravesando la pérdida, el corte, la castración que lleva a cabo la función paterna . El primer contacto psicoafectivo lo da la madre, por lo tanto es ella quien también hace que la Ley del padre se cumpla, ésa castración que separa al hijo de la madre, que rompe con esa relación simbiótica entre el hijo y la madre dándole individualidad y realidad, está dada de manera simbólica con las acciones como el corte del cordón umbilical, el destete, la participación paterna dentro de la crianza del infante.

La conciencia se firma en el fuero interno y se va construyendo en ésta constante interacción con la experiencia externa, la realidad, la sociedad. La conciencia es ésa débil voz interior que confronta al ser humano con la realidad, que permite discernir entre el bien y el mal y se forma a partir de un otro, primero los padres, en representación de la cultura, después los amigos y la escuela, la conciencia permite hacernos cargo de nuestros actos y la dominación de los instintos. Alguien sin conciencia resulta ser un títere de sus pasiones, sin rumbo ni dirección y carece de dominación ante las tentaciones, es alguien que se pone en peligro, cayendo en situaciones conflictivas.

La conciencia en el ser humano en el estado de infancia se formará a partir de tener experiencias donde no corra peligros, donde el infante experimente libertad de actuar, donde se le permita el error, la equivocación, consolándolo no culpándolo en sus propias adversidades y desventuras, permitiéndole la libertad de pensar, sentir y de juzgar de modo diferente a sus padres o adultos cuidadores sin dejar de sentir que son amados.

Actuar bien no siempre es actuar para no ser criticado, es importante enseñar a no complacer sobre todo a los mayores y a sus padres, sino a pensar por si mismo, construyendo un pensamiento propio y auténtico. En el dominio del saber, nada aun esta prohibido, pero el saber es preciso conquistarlo, dice François Dolto en su libro ¿Cómo educar a nuestros hijos?

Dar límites no significa tener un niño "domado" y "educado "que no de "problemas" que a todo diga si, puesto que eso es sometimiento. Interrogar al Edipo, es pensar en como el niño esta atravesando su relación con la Ley y a menudo la pregunta de los padres es ¿Cómo poner limites a los hijos? cosa que solo los mismos padres pueden saber y llevar a cabo, no un extraño.

Dar limites significa mostrar un camino seguro y firme, lo cual no es hacer uso de la fuerza de carácter e imponerse con violencia sino saber sostenerse en la propia palabra, en los acuerdos, en lo que se establece, para y con ése infante  para que aún experimentado frustración también experimente esa seguridad y ésa estabilidad de quien lo dirige cuando a él se le dificulta aun sostenerse y dominarse por si mismo; es relacionarlo con la Ley del padre que hace que el niño ubique su deseo y lo redirija a donde si puede ser posible ésto le dará dirección, libertad y civilidad.

El infante por si mismo no sabe de leyes, reglas ni límites, su impulso primitivo le lleva a hacer lo que le plazca, cada día lo aprenderá. Culturalmente se dice: "hay padre ausente", "no hubo padre"; la presencia o ausencia ocupan un lugar en el psiquismo por ende lo que se puede es tener un buen padre o un mal padre, pero nunca deja de haberlo. 

François Dolto en su libro ¿Cómo educar a nuestros hijos? decía que el niño no puede acatar rápidamente una orden, ya que antes tuvo que admitir la orden como una sugerencia de comportamiento. La hace suya gustosamente si se lleva bien con el adulto y una vez que haya pasado un lapso de tiempo, el mismo deseara actual del modo en que el adulto se lo pide.

Es decir que antes de querer dar una "orden" es el adulto el que debe tener bien construida una relación amorosa con ése niño, puesto que la obediencia debe ser sentida por su hijo como una especie de certeza de seguridad en sus actos y de armonía en su vida, como algo realmente deseable.

Comúnmente se habla de: "La tolerancia a la frustración" lo cual es un contra sentido, ninguna frustración es tolerable, si fuera tolerante no seria frustrante. Con la frustración el infante se enfrenta a su capacidad de renuncia, el niño se da cuenta en su fuero interno que no es omnipotente , que no todo en el es completamente bueno, éso lo lleva a una renuncia y de ésta manera se inaugura la herida narcisista, que le permite ver al otro y mejorar su relación con él, cediendo algo de si mismo, es su capacidad de dar y compartir, ésta herida narcisista inaugura también el control de esfínteres.

No se trata de evitar la frustración del infante, sino de poder adquirir como adulto una posición distinta subjetivamente, de pensar al niño desde otro lugar, ante su frustración por lo cual es importante contener y sostener, quizá ésta sea una posición mas receptiva, humanizada y empática.

Como lo plantea Luciano Lutereau en su libro: "Más crianza, menos terapia": El adulto no puede esperar que el niño haga ése proceso de pérdida, sin un poco de angustia y frustración porque es necesaria e importante, además que éste proceso implica un reconocimiento en el mismo de que hay algo de "malo" en si mismo, ésto significa que se da cuenta que él también comete errores, que se equivoca, que pierde el control de si mismo, que también tiene fallas y faltas, así que la frustración es importante, esperar que un niño pase éste proceso sin frustración es insensible y falto de empatía hacia la infancia. Antes de esperar ésto de un niño hay que cuestionarse: ¿Qué operación psíquica es la que permite que un niño pueda franquearse o admitir que su Yo no es tan maravilloso y omnipotente como pudo haberlo creído en algún momento? 

Éste proceso en el que el niño reconoce sus fallas y sus faltas, que se da cuenta de que no es omnipotente y maravilloso como en algún momento lo pensó es parte importante de su humanización, de reconocerse humano doliente y también sujeto de deseo.

La fantasía de omnipotencia es por ejemplo cuando alguien hace alarde de su inseguridad, lo cual no quiere decir que lo sea sino que más bien hace alusión a su omnipotencia para que le halaguen, esto habla de su narcisismo.  Un inseguro no suele hacer reconocimiento de su inseguridad.

Habitamos  una cultura que cría infancias con violencia, castigos y daños, François Dolto en su libro "Como educar a nuestros hijos?" Se reusaba a perpetuar los castigos y sugería hacer uso y ejercicio de la  REPARACIÓN, que significa obtener una aprendizaje de éso a lo que se falto, además que no debe haber castigos por todo y de tratar de no dar tantas órdenes sino mejor aún construir un ambiente de aprendizaje, puesto que reparar en el exterior es reparar en el interior, en lo subjetivo y emocional, se propicia la humanización y se construye una buena conciencia. 





François Dolto. (1998). ¿Cómo educar a nuestros hijos?. España: Paidos.

Luciano Lutereau. (2018). Más crianza, menos terapia. Buenos Aires Argentina: Paidos.




lunes, 25 de octubre de 2021

¿Qué es un niño?

 

Un niño es lo que se dice de él...

Alba Fresler, Psicoanalista argentina, sugiere una pregunta en su libro "El niño en análisis y las intervenciones del analista" ¿Qué es un niño en mi fantásma? 

Es decir, que es un niño en mi fantasía, que hace que me relacione en la realidad de manera determinada, con el niño en éste caso. 

Hay quien dice: "Los niños son maestros de vida". Otros afirman: "hay que enseñarle a los niños ésto..." y entonces creen que el niño es una vasija vacía, una vasija es un objeto, no una persona, otros dicen: "los niños no saben, no se dan cuenta, son niños y están pequeños". Y otros más: "Es que no entiende, ya le expliqué como es y nada", algunos más: "un niño es un ser puro e inocente", entre muchas más afirmaciones y elecciones que se tienen respecto a la infancia.

Éstas afirmaciones son desde cada uno como padre, madre, maestro, pedagogo, psicólogo, psicoanalista, etc. Van determinando una relación con la infancia, es lo que permite ver cómo es que miramos al niño, cómo le escuchamos, desde donde le enseñamos, convivimos y acercamos, además que permite ver donde está ubicado el niño, en qué lugar está colocado subjetivamente, dentro de su familia y además en un contexto social. 

El hecho de que en la realidad elijas ver a un niño como "berrinchudo" no significa que lo sea, es decir, si le damos la vuelta a ésta afirmación, no hay un niño berrinchudo, sino quizá un adulto que le cuesta ser sensible para conectar empáticamente, pero es mas fácil decir que el niño es berrinchudo...

Para quienes eligen trabajar con la infancia, ya sean maestros, psicólogos, puericulturistas, pedagogos, los mismos padres y madres, quienes de alguna manera conviven con las infancias constantemente, es vital trabajar en si mismos, hacerse cargo de sus propias angustias y sus propios padecimientos y mal-estar, estár alerta en si mismo de como se interviene, las maneras que se usan, lo que se elige ver de toda ésa realidad con el niño, las palabras que se usan, las reacciones que se tienen, ser capaz de cuestionarse: ¿Desde donde proviene esta re-acción? Quizá desde mi prepotencia de adulto, desde mi arrogancia, o incluso en todo caso desde mi sensibilidad, desde mi temor a quedar ridiculizado por "X" cosa que hizo éste niño. El trabajo propio puede ser difícil, pero sin duda llevará a otros puertos, a encontrar otras maneras de relacionarnos, a construir  infancias distintas.

Ya lo decía Maud Mannoni, Psicoanalista: Médicos, pedagogos, o simplemente padres nos creemos convencidos de que los niños son seres humanos; sin embargo no cesamos de tratarlos como cosas, con el pretexto de que su humanidad es algo del mañana. No cesamos a meterlos a juicios de la realidad que, de diversas formas, constituyen otro veredicto aplastante. Diagnósticos, medidas del consciente intelectual, elección de métodos de reeducación, nuestros esfuerzos por comprender y ayudar al niño débil mental  comportan a menudo el riesgo de fijarlo a su enfermedad.

De todo eso que le dices que es, con lo que tratas de definirlo ¿Qué realmente sí es y que es tuyo, proyectado en él? Eso de lo que no sabes hacerte cargo y lo depositas en él.

Al niño se le romantiza colocándolo en lo más bello y maravilloso pero romantizar también es una manera de negar, de anular. O se le coloca al otro lado, se le denigra, proyectándole nuestros horrores, miedos, inseguridades... 

El niño es... 



Un sueño creativo

  En la mitología griega Morfeo era el dios a quien le fue dada la capacidad de bajar del olimpo, adquiriendo forma humana a darle mensajes ...